Storia

En busca del camino

Este texto es un ensayo histórico-político que describe el largo camino de formación y la evolución ideológica de un grupo: desde su origen a finales de la década de 1990 hasta la transición a nuevas formas de trabajo en la actualidad. El material narra los primeros pasos de la organización en la* «tierra arrasada» de la Rusia postsoviética, el maximalismo espontáneo de los primeros años de publicación del periódico Komsa y los intentos de reconstruir los principios comunistas del trabajo de partido. En las condiciones actuales de extrema pasividad de la clase obrera, perseguir indicadores cuantitativos resulta destructivo: la tarea primordial de los comunistas de hoy no debe ser la compilación mecánica de la prensa burguesa ni la imitación de un carácter de masas, sino una selección intransigente, una profunda preparación teórica de una reducida capa de cuadros revolucionarios y el desarrollo del pensamiento marxista aplicado a las realidades contemporáneas.

Rusia a finales de la década de 1990: se acerca a su fin una década de lucha económica del proletariado, activa pero espontánea y fragmentada, cuyo apogeo fue la “guerra de los rieles” de 19981.

En estas circunstancias, en el verano de 1997, se forma en Kírov un pequeño grupo marxista que, antes que nada, se desmarca tajantemente del “comunismo” oficial y semioficial: una amalgama de herederos pseudocomunistas de la contrarrevolución estalinista que, en la primera mitad del siglo XX, destruyó la escuela marxista en Rusia. Estos grupos ya se habían desacreditado por completo en aquel entonces, aunque algunos de ellos siguen existiendo hasta hoy a modo de peculiares zombie companies.

“Tierra arrasada” y maximalismo defensivo

El Grupo Marxista de Kírov (GMK), que estuvo en los orígenes de nuestra organización, se vio obligado prácticamente a empezar de cero: la táctica de «tierra arrasada» empleada por el estalinismo provocó una ruptura en la continuidad del partido revolucionario; no había nadie que pudiera transmitir a nuestra generación la experiencia práctica, teórica y organizativa de los bolcheviques. Por otro lado, había que enfrentarse al creciente nacionalismo (incluido el ámbito electoral)2, que encontraba un terreno fértil en los deprimidos barrios obreros, e intentar arrancar de su influencia a los jóvenes que no eran indiferentes a lo que ocurría. En general, el entorno político oficial de Rusia en aquel momento estaba mucho más fragmentado que el actual sistema “de partido y medio”3, y los frentes ideológicos estaban mucho más definidos. La dura confrontación ideológica a menudo iba acompañada de enfrentamientos físicos en las calles de la ciudad.

Todos estos factores hicieron que, en sus inicios, la orientación de nuestro grupo llevara el marcado sello del maximalismo. Se decidió comenzar a editar un órgano de prensa propio, que recibió el nombre de Komsa. Los motivos de esta elección se expusieron en el editorial del primer número, publicado en junio de 1998: «En la época de la URSS tardía, se llamaba komsa a la parte rebelde e incontrolable de la organización masiva y obligatoria del Komsomol (VLKSM): a aquella que detestaba asistir a las reuniones tediosas y uniformes», a la que «no le interesaba la oportunidad» de hacer carrera, algo a lo que los «jefes del Komsomol» se dedicaban con ahínco. A diferencia de ellos, los jóvenes maximalistas «preferían vivir y percibir todo lo que ocurría en toda su diversidad. Se les reprendía, se les expulsaba de la organización. Pero por extraño que parezca, fueron precisamente ellos quienes, al integrarse en las nuevas organizaciones de la izquierda radical, se levantaron primero contra el poder del capital.

No tenemos nada en común con la élite del Komsomol de finales de los ochenta. Ellos se quedaron con los bares y restaurantes de lujo, los bancos y las playas de Canarias; a nosotros nos tocó una sociedad en ruinas y hambrienta, en la que tenemos que luchar, esforzarnos o, simplemente, sobrevivir. […]

Nosotros, al igual que los “Justicieros esquivos”4, odiamos a la burguesía y a toda contrarrevolución. Nos hemos unido para luchar por una sociedad nueva, sin clases, en la que no haya lugar para la explotación del hombre por el hombre ni para la violencia; una sociedad en la que será destruido el mal principal: la propiedad privada concentrada en manos de un puñado de magnates que se creen los dueños de la vida. Tras la propiedad privada, serán destruidas las relaciones mercantiles y monetarias. El nombre de esa nueva sociedad es comunismo.

Pero antes de que esta sociedad sea creada, el proletariado, es decir, la clase de los trabajadores asalariados, debe tomar el poder, derrocar el viejo mundo capitalista. Sin embargo, el movimiento hacia el comunismo no terminará ahí; el proletariado deberá crear su propio aparato de represión para sofocar la resistencia de la burguesía. Esta sociedad ya no será un Estado en el sentido estricto, ya que el poder estará en manos de la mayoría; en el marxismo, a esa mayoría se le llama dictadura del proletariado. Es un período de transición en el que se destruirá la vieja sociedad y se creará la nueva.

La creación de la nueva sociedad solo es posible con la aparición de un hombre nuevo: libre, orgulloso, con afán de conocimiento y de desarrollo integral, desprovisto de prejuicios burgueses y de oscurantismo. Un hombre así solo puede formarse en el seno de una organización comunista»5.

Esta actitud y el carácter de la época de los años 90 en Rusia quedaban bien reflejados en titulares de Komsa como “Barkashov: el hermano ruso de Hitler”, “¿Está lejos Ziugánov del fascismo?”, etc.6

Rápidamente comprendimos la necesidad de establecer contactos con diversos grupos de la izquierda radical en otras regiones.

En agosto de 2000, el GMK participó en la segunda conferencia del Movimiento por el Partido Obrero (MPO), una formación que constituía una “neblina organizativa” de corrientes heterogéneas. Entre ellas no solo había una tendencia leninista, sino también una legalista y otra espontaneísta7, unidas únicamente por el deseo de crear un partido obrero, pero carentes de una estrategia común. En esta conferencia se produjo una escisión: los delegados del Partido Obrero Marxista y la Fracción Obrera abandonaron el movimiento, y poco después el propio GMK también lo dejó. Aún antes, habíamos establecido colaboración con la Unión de Marxistas, publicando conjuntamente en 1998 el primer número del periódico Perspektiva ---una publicación más “intelectual” en comparación con el propio periódico del KMG (la ya mencionada Komsa), que también continuaba publicándose.

Sobre el nivel de actividad de los obreros en los años 90 y su interés por la prensa marxista, hablan los siguientes datos que recopilamos nosotros mismos sobre la distribución de los periódicos en las puertas de las fábricas de Kírov: en la planta Avitek, durante julio de 1999, se vendieron 7 ejemplares de Komsa y 23 de distintos números de Perspectiva; en la Planta de Procesamiento de Metales No Ferrosos (OTsM), 2 de Komsa y 2 de Perspectiva; en el Frigorífico de Kírov, 6 de Komsa y 11 de Perspectiva; en la Fábrica de Neumáticos de Kírov, 3 de Komsa y 24 de Perspectiva; en la Planta Electromecánica “Lepse”, 18 de Komsa y 38 de Perspectiva; en el Combinado de Cuero Artificial, 4 de Komsa y 4 de Perspectiva.8

Era un estado de «silencio quejumbroso». Entre los obreros industriales, a los que dirigíamos primordialmente nuestra agitación y propaganda en aquel entonces, la mayoría estaba descontenta, «pero, ¡Dios nos libre de hacer algo al respecto!». Al mismo tiempo, más del 45 % de los asalariados sufría retrasos en el pago de sus salarios. Los procesos de degradación y lumpenización de la clase obrera se intensificaban. A las puertas de las fábricas a menudo se escuchaba un susurro irritado: «¡Dennos ametralladoras! ¡Al diablo con sus periódicos!». ¿Eran estos asalariados proletarios en el sentido clásico de la palabra? ¿Vivían únicamente de la venta de su fuerza de trabajo? Iban a trabajar, pero volvían a casa con los bolsillos vacíos: las deudas salariales en las empresas de la región oscilaban entre varios meses y varios años. ¿De qué vivían durante todo ese tiempo? De las verduras cultivadas en sus propios huertos familiares, de las setas y bayas recolectadas en el bosque y de la pesca en los ríos. Algo se ganaba con changas9 (trabajos informales) por fuera, incluso vendiendo equipos y materiales sustraídos de su “lugar principal de trabajo”. El robo hormiga y el absentismo eran fenómenos comunes en Rusia desde la época soviética. La actitud hacia el trabajo en “su” fábrica se transmitía de generación en generación. “Todo alrededor es del koljós, todo alrededor no es de nadie”: esta muestra clásica del folclore popular de la URSS refleja perfectamente la actitud dominante en la sociedad hacia la propiedad “de todo el pueblo”. La privatización de esta propiedad en la década de 1990 fue acertadamente bautizada en los círculos proletarios con el juego de palabras “apropiazación” (prikhvatizatsia10). A este reparto de la propiedad desde arriba le correspondía un proceso de pequeños hurtos desde abajo. Era una manifestación espontánea e individualista de la lucha de clases. Solo unos pocos se elevaban por encima de este nivel de conciencia de clase. No podía ser de otra manera: «el obrero, por un lado, era de facto un pequeño propietario y, por otro, se veía obligado a sacrificar su propia salud, educación y cultura, sometiéndose a una intensa autoexplotación. En tal situación, hablar de una actividad política seria es imposible»11.

La geografía de la distribución de Komsa puede verse en la tabla publicada en el N.º 1(6) del año 2000, la cual reproducimos en este artículo, añadiendo la fila de “Total”.

Distribución de Komsa
Ciudad N.º 4 N.º 5
Kírov*332323
Kazán50
Krasnodar3020
Moscú128297
Leningrado50
Perm*50
Cheliábinsk3035
Múrmansk10
Ufá6050
Odesa10
Sebastopol5
Barnaúl30
Nizhni Nóvgorod3050
Birsk55
Astracán10
Yasnogorsk10
Viborg10
Rostov del Don3020
Vorónezh3
Kazajistán20
Kiev20
Samara25
Kaluga30
Kaliningrado30
Nevinnomissk30
Arzamás-1610
Gus-Irustalny10
Envío individual10042
TOTAL 1010 940

*En estas ciudades había suscriptores de "Komsa".

Los grupos que abandonaron el MPO formaron el “Bloque Marxista”, que en noviembre del 2000 publicó el primer número del periódico Delo rabochij, centrado principalmente en la cobertura y el análisis de la lucha económica del proletariado. Pese a todos los defectos ahora evidentes de tal enfoque, este se debió al intento de arrancar a los obreros más conscientes de la influencia de las facciones burguesas que, reviviendo las tradiciones del “socialismo policial” de Zubátov en las nuevas condiciones históricas, trataban de domar el movimiento obrero (muy activo en aquella época) en su propio beneficio, llegando incluso a utilizar algunos de sus destacamentos en los juegos de redistribución de la propiedad y creando movimientos con “orientación social” que adquirieron un peso electoral significativo.12

Ya entonces apostamos por el trabajo en los medios proletarios y estudiantiles y por la distribución de periódicos en las puertas de las fábricas, en las calles y recorriendo puerta a puerta los barrios obreros. Paralelamente, en un intento de restaurar el hilo roto de la teoría marxista, nos dedicábamos a su estudio sistemático y organizado, reuniéndonos para ello en los apartamentos de algunos compañeros, puesto que no había dinero para alquilar ni la oficina más barata.

De este modo, atravesando diversas etapas de evolución y adquiriendo en la lucha práctica la experiencia necesaria, se fueron formando los camaradas que, años más tarde13, crearían el “Novy Prometey” en San Petersburgo.

Reconstrucción del leninismo

En el período de la “prehistoria”, cuando la organización se está consolidando, inevitablemente surgen herramientas teóricas y prácticas que en su período de “madurez” son excluidas de su arsenal al no haber demostrado su eficacia. En aquel tiempo, estas consistían en una atención desproporcionada a la “democracia obrera” y a la cobertura de la lucha económica de los asalariados, la concentración en la política local en detrimento de las relaciones internacionales14, el intento de utilizar el escaño de un diputado de la Duma regional para la propaganda revolucionaria15 (algo que fue posible gracias a las protestas de los obreros y de las capas intermedias), etc.

Sin embargo, ya en esa época se podía observar la formación de las herramientas que posteriormente se convertirían en constantes en el trabajo de la organización. En esencia, se trataba de la reconstrucción de los principios leninistas:

  • La lucha en interés del proletariado como elección vital de cada activista («Las ambiciones personales deben dejarse de lado, los intereses de la causa están por encima de todo»16).

  • La defensa de la concepción del Estado como aparato de violencia de clase de la clase dominante (en un artículo con el elocuente título “Al diablo con el ejército” escribimos: «El 21 de febrero de 1999, las filas unidas de la oposición de Kírov [“Rusia Laboral”, RKRP, KPRF, VKP(b) y otras afines] celebraron el tradicional mitin dedicado al aniversario de la creación del Ejército Rojo. La nostalgia por los días pasados se mezclaba con la indignación hacia los malditos yeltsinistas que destruyeron la URSS y, con ella, nuestro valeroso Ejército Soviético. Pero el discurso del secretario del Grupo Marxista de Kírov quedó flotando en el aire, provocando desconcierto e indignación entre los patrióticos veteranos. ¡Y cómo no!, [pues] se atrevió a decir: “El ejército se está desmoronando, pues al diablo con él, esto facilitará que el proletariado tome el poder en sus propias manos. Al fin y al cabo, el ejército no son los tanques ni los cañones, ni siquiera los soldados de familias obreras, sino el aparato de violencia de clase de la clase dominante”. Esta verdad elemental del marxismo resultó ser desconocida para muchos que, al parecer, llevan el nombre de comunistas por un malentendido»17).

  • La toma de conciencia de que, en un período no revolucionario, la política es patrimonio de estrechas minorías organizadas ---las vanguardias de clase--- y, como consecuencia, de la necesidad de formar un partido de cuadros capaz de defender la autonomía estratégica y organizativa de la vanguardia proletaria: «La unidad es imposible con los oportunistas, con aquellos que anteponen las tareas de supervivencia política a los intereses de la lucha general. La unidad es imposible con los que abogan por una alianza (en cuestiones prácticas) con la burguesía “nacional” contra la “compradora” […]. La unidad es indeseable con quienes glorifican el “humanismo” y la “democracia” desvinculados del sentido de clase de estos conceptos […]. Deben unirse aquellos que ven el único problema en la ausencia de la vanguardia del proletariado, porque a esas personas solo les falta dar un paso: ¡mirarse al espejo! Si hemos comprendido la necesidad de la revolución socialista, si vemos que la única fuerza capaz de llevarla a cabo es la clase obrera organizada y activa, si ya estamos trabajando en la educación y organización de las masas populares, significa que nosotros somos esa misma vanguardia del proletariado. Solo que actuamos de forma desunida y aficionada, y debemos hacerlo a gran escala, con profesionalidad y de forma centralizada. […] La conciencia de clase no surge tanto por el “origen económico” como en el curso de la lucha de clases […]. La clase obrera puede engendrar laboristas, nacionalistas y “pasotas”; no hay nada sorprendente en ello. Es ingenuo considerar cada acción obrera como el inicio de la revolución. Al contrario, no se puede dejar que las cosas sigan su propio curso; hay que intensificar la propaganda y nuestra propia presencia organizadora en los colectivos…»18.

  • El reconocimiento de la necesidad de un órgano de prensa propio, que actúe no solo como propagandista colectivo, sino también como organizador («Es necesario proporcionar a los trabajadores información sobre el estado del movimiento obrero en todas las regiones. Dar a los obreros la oportunidad de ver y comprender la comunidad de intereses de todos los trabajadores, de que en todos los rincones de Rusia los obreros luchan por lo mismo. Esto solo se puede lograr mediante el intercambio de experiencias de lucha. Esta tarea solo la puede cumplir un periódico. Al mismo tiempo, el periódico debe erigirse también como organizador. El periódico debe convertirse en una tribuna para los obreros de vanguardia y los líderes obreros […]. La actividad conjunta de estos obreros avanzados y de los líderes llevará a una situación en la que los destacamentos obreros ya no lucharán de forma espontánea y aislada, sino de forma organizada y conjunta. En resumen, se necesita un periódico. Este periódico hoy debe reflejar los cambios cualitativos que se están produciendo en el movimiento obrero y convertirse en un asistente de los trabajadores en la tarea de su unificación»19).

  • El posicionamiento de la organización como un destacamento de la clase obrera mundial («El OKPR se considera uno de los destacamentos del movimiento obrero internacional en la lucha contra el capital internacional»20) y la aplicación de la línea del internacionalismo proletario en cualquier circunstancia («Por mucho que algunos comunistas quieran luchar SOLAMENTE contra el sionismo, OBLIGATORIAMENTE acaban luchando contra los judíos en general. Por mucho que quieran apoyar a los “hermanos serbios”, resulta en el apoyo a la burguesía serbia. Por mucho que quieran enfrentarse al imperialismo mundial encarnado en Bill Clinton, acaban ayudando al imperialismo árabe encarnado en Saddam Hussein. Poner los intereses nacionales por encima de los intereses de clase es letal para el movimiento comunista»21).

  • Una estrategia forjada sobre la base del análisis marxista de los hechos mundiales significativos (el sistema de Estados, las relaciones internacionales, sus tendencias a medio y largo plazo, etc.), así como el análisis de la dinámica del enemigo principal ---el “propio” imperialismo---, y la articulación de una postura política correspondiente para cada asunto específico estrictamente sobre la base de estos hechos (así, en uno de los artículos de octubre del 2000 se ofrecía el siguiente análisis en esta línea: «La región, económicamente deprimida,22 se encontraba23 sumida en una profunda depresión social24, la criminalidad, el alcoholismo y las enfermedades aumentaban en la ciudad25 […]. Esta situación continuó hasta el giro de Putin en la historia de Rusia. Con el encargo del patriotismo y la idea nacional, con la guerra en los Balcanes y en Chechenia, sobre la industria armamentística de Kírov llovieron los pedidos, y no solo rusos. Comenzó la contratación masiva de obreros y especialistas entre los que habían sido despedidos anteriormente […]. El viceprimer ministro A. Klebánov anunció un crecimiento económico sin precedentes, “fantástico”, en la industria armamentística de Kírov (¡más del 1000 %!), y el gobernador de Kírov, V. N. Sergeyenkov, “elegido por todo el pueblo”, no dejó pasar la oportunidad de bañarse en los rayos de su propio orgullo, atribuyendo sin dudarlo el “milagro económico” a su propia genialidad. Para cualquier persona sensata, resulta evidente que para que la industria logre semejante salto económico en tan corto período de tiempo, antes simplemente tenía que haber estado inactiva. En consecuencia, no hay en ello ningún milagro económico, sino tan solo un encargo del Estado. Para los marxistas, que conocen y comprenden la inevitabilidad de estos procesos, la vida misma les marca las tareas para el período inmediato: 1. Llevar a cabo una labor de agitación y propaganda en el seno del proletariado, explicando la esencia de lo que ocurre, las futuras opciones de desarrollo y la única forma revolucionaria de resolver el problema. 2. Crear y desarrollar nuestra propia organización. 3. Fomentar el desarrollo del movimiento obrero y ganar autoridad en él. […] Ir y llamar a los obreros a la huelga hoy no tiene ningún sentido. Esperar a que empiecen a hacer huelga ellos mismos o a luchar por sus derechos con otros métodos significa ir a la zaga de ellos. No tenemos otro camino que el de la propaganda revolucionaria marxista, el de la lucha de clases, y este camino no se puede materializar sin la creación de un partido revolucionario marxista»26).

Tenemos la intención de reimprimir íntegramente en nuestra revista y en nuestra página web algunos de los artículos de ese período, incluidos los citados anteriormente, acompañados de un breve comentario: hoy en día es prácticamente imposible conseguir ejemplares originales de Komsa (fuera de los archivos).

Aquel fue el período romántico de nuestra formación revolucionaria. Adquirimos experiencia, intentamos crecer junto a nuestra clase y sentimos en carne propia todo lo que a esta le sucedía. Cometimos errores y nos dimos de bruces, y no solo en sentido figurado. Perdimos a quienes considerábamos camaradas, pero que por diversas razones eligieron otro camino. Perdimos también a verdaderos camaradas cuyas jóvenes vidas se truncaron en circunstancias misteriosas. Caminamos: a veces sin brújula, a veces a tientas.

¿Un paso adelante o dos pasos atrás?

En el invierno de 2000, la organización italiana Lotta Comunista se puso en contacto con nosotros. Llevábamos tiempo deseando salir del aislamiento y establecer vínculos con internacionalistas de otros países. Pero no buscábamos específicamente a Lotta Comunista; es más, hasta el primer encuentro no sabíamos nada de esta organización. Lotta Comunista nos encontró a nosotros. Esta conexión casual se tradujo en casi un cuarto de siglo de relaciones, actividades, debates y lucha.

Esta elección nos permitió:

  • Ampliar nuestro horizonte y experiencia marxistas.

  • Acceder al vasto y duradero análisis estratégico de las relaciones internacionales que Lotta Comunista ha llevado a cabo durante décadas, así como a materiales científicos más específicos, pero también sumamente útiles, sobre una gran variedad de temas.

  • Adoptar un modelo de trabajo organizativo serio, responsable, disciplinado y sistemático, basado en la planificación a largo plazo.

Sin embargo, casi un cuarto de siglo después, nos hemos visto obligados a romper relaciones con esta organización, ya que en todo este tiempo no ha logrado plantear una serie de cuestiones clave interrelacionadas: sobre las causas de la pasividad actual de nuestra clase; sobre las condiciones bajo las cuales esta superará dicha pasividad; y sobre cuál debe ser el modelo del partido en sí, sus métodos de trabajo y el tipo de revolucionario proletario requerido, precisamente, en tales condiciones de la clase.

En un clima de ausencia total de cualquier movimiento de clase del proletariado, Lotta Comunista, en su afán de preservar a toda costa las cifras cuantitativas que ha alcanzado (y que ciertamente parecen impresionantes en comparación con otros grupos internacionalistas), desembocó de manera inevitable en métodos de trabajo puramente mecanicistas. Estos le permiten atraer a nuevos simpatizantes y conservar a los antiguos sin tener en cuenta su nivel de preparación o de comprensión, siquiera de los materiales cada vez menos exigentes que se publican en su periódico, por no hablar de las cuestiones fundamentales del marxismo. Esta raíz del problema se tradujo lógicamente en multitud de deficiencias particulares en el trabajo cotidiano de la organización, que no procede detallar aquí. Y divergencias mucho más serias ---como la actitud ante el llamado “Movimiento de Resistencia” durante la Segunda Guerra Mundial y muchas otras--- encontrarán su espacio en las páginas de nuestra revista. La polémica abierta siempre ha sido un arma del marxismo, y seguiremos usándola en nuestra lucha.

En definitiva, lo que está en entredicho es lo más importante: la capacidad de Lotta Comunista para dar un salto cualitativo positivo en el momento en que la historia y la clase lo exijan.

Hemos aprendido mucho en este cuarto de siglo, hemos ganado y educado a nuevos compañeros. Hemos comprendido en la práctica que un periódico no es solo un órgano de propaganda y agitación, sino también un organizador colectivo. Nuestro periódico ha salido con regularidad, mensualmente, y en cada número había artículos propios. Participamos en la publicación de libros marxistas, desde su preparación hasta su maquetación y distribución. Nosotros mismos preparamos y dirigimos escuelas del partido centradas en el estudio intensivo de los clásicos del marxismo, estudiamos la historia del movimiento obrero y analizamos el capitalismo. Este cuarto de siglo no ha sido tiempo perdido.

Sin lugar a duda, nos hemos vuelto más fuertes de lo que éramos cuando conocimos a Lotta Comunista. Es precisamente por eso por lo que no se puede considerar que hayamos dado dos pasos atrás. Seguimos avanzando. Al darnos cuenta de que permanecer en Lotta Comunista era incompatible con las conclusiones a las que habíamos llegado (expuestas en nuestro “Manifiesto”), tomamos la única decisión posible: poner fin a nuestra relación con dicha organización.

Desde agosto de 2025, el periódico Proletarski internatsionalizm no publica nuestros artículos, estando repleto exclusivamente de traducciones de Lotta Comunista. Una pequeña parte de quienes fueron nuestros camaradas ayer ha permanecido en Lotta Comunista. Cada cual hace su elección. Nosotros hemos hecho la nuestra: dejando a quienes prefirieron mantener los lazos con Lotta Comunista el nombre de la organización, el periódico y muchas otras cosas.

Nosotros continuamos la lucha.

Tiempo de trabajar de una manera nueva

Todo marxista consecuente llega inevitablemente a la conclusión que enunciamos en nuestro “Manifies”: nuestra época plantea por primera vez al proletariado y a su vanguardia comunista la misión de cumplir exclusiva y puramente tareas comunistas, y su objetivo final, hoy más que nunca, «los comunistas pueden resumir su teoría en esta fórmula única: abolición de la propiedad privada», en palabras del “Manifiesto del Partido Comunista”.

Por otro lado, como ya hemos dicho, la etapa actual de esta época se caracteriza por la ausencia de un movimiento obrero de masas y de un partido del proletariado como factor político significativo, por una conciencia extremadamente baja entre los trabajadores, así como por el dominio absoluto y total de las ideologías burguesas en toda la sociedad, incluida nuestra clase.

Así pues, cualquier grupo verdaderamente comunista, partiendo de estas dos premisas (la naturaleza de nuestro objetivo y la imposibilidad objetiva de adquirir una base de masas para alcanzarlo en la actualidad), debe llegar a la conclusión de que hoy su actividad tiene que consistir en resolver las siguientes tareas: 1) la selección y la formación marxista de un número reducido pero abnegado de combatientes por la causa del proletariado; 2) el desarrollo de la teoría marxista aplicada a las condiciones contemporáneas; 3) la restauración del hilo roto de la escuela marxista, especialmente en lo que respecta a la sección rusoparlante de nuestra clase, donde de hecho hay que empezar desde cero, desde la «tierra arrasada» que nos dejó el estalinismo.

Y es precisamente desde el punto de vista de la eficacia para cumplir estas tareas como debe evaluarse cualquier instrumento utilizado por un grupo comunista, incluido su órgano de prensa.

Todavía no tenemos una comprensión exacta de cómo debería ser exactamente dicho órgano, pero sí sabemos qué rasgos negativos debemos intentar evitar. Estos rasgos, por desgracia para nosotros, los exhibe el periódico de Lotta Comunista, el cual, en su formato actual, apenas permite avanzar en la resolución de las tareas mencionadas.

El método de trabajo consolidado de su redacción y de sus autores consiste en llenar cada número del periódico casi en su totalidad (con la excepción de uno o dos artículos) con materiales de la prensa burguesa. La recopilación de este material en sí misma, especialmente de una forma tan prolongada y sistematizada, es sin duda necesaria. El problema radica en que se publica de forma cruda, sin analizar, y no se trata siquiera de un simple análisis formal (es decir, técnico), y mucho menos marxista. Es más, en muchos casos faltan incluso los comentarios más básicos sobre el material presentado. Estos artículos podrían servir como material preparatorio si no fuera por un “pero”: ni siquiera alcanzan ese nivel, ya que los mejores ejemplos de este tipo de material ---como los “Cuadernos sobre el imperialismo” de Lenin--- contienen profundos comentarios y una sistematización primaria del material.

No es de extrañar que, en su formato actual, el periódico cause perplejidad a muchos comunistas (cuyo objetivo, recordemos, es la destrucción de la propiedad privada): no entienden en absoluto para qué necesitan leer un periódico comunista con el fin de informarse sobre los modelos de drones europeos y estadounidenses. De eso pueden leer en publicaciones especializadas, donde la cuestión se aborda con mucha más profundidad y detalle. Ahora imaginemos que estos artículos constituyen la inmensa mayoría del periódico. En tal caso, el periódico no contiene casi nada específicamente comunista, es decir, nada que no pudiera encontrarse en publicaciones burguesas más o menos serias. La orientación política que la publicación dice mantener solo puede deducirse por el nombre de la cabecera.

Es decir, nos encontramos ante una situación que el joven Marx describió certeramente: «La forma carece de todo valor si no es la forma de su contenido»27.

Escribir artículos de este tipo es algo relativamente sencillo, y parece que últimamente una IA podría hacerlo igual de bien. No requiere una preparación cualitativa de los cuadros, ni un conocimiento profundo del marxismo por su parte (en muchos casos, no requiere conocimiento alguno del marxismo), ni una cuidadosa selección, sistematización y análisis de los hechos, ni una gran inversión de tiempo; y puede convertirse fácilmente en un trabajo en cadena, mecánico, realizado por inercia, que permite no salir de una zona de confort construida durante años.

Sin embargo, desde la perspectiva de las tareas expuestas anteriormente, un método así resulta autodestructivo por varias razones:

  • No permite formar de manera genuinamente marxista a los combatientes por la causa del proletariado, puesto que para escribir y leer un periódico de este tipo no hace falta en absoluto ser comunista. Los autores de los artículos no aprenden a realizar análisis independientes ni a trabajar en su estilo literario; esto se traduce en que no saben ni atraer, ni interesar verdaderamente, siquiera a un público simpatizante. Esto se convertirá en un verdadero desastre en el momento en que se acelere la lucha de clases: ¿cómo podrán los autores de los artículos actuales, con su árido estilo burocrático, encender la pasión revolucionaria de los trabajadores dispuestos para la batalla decisiva? ¿Acaso adquirirán de repente una buena prosa sin haberla practicado nunca? La pregunta es retórica.

  • Un comunista más o menos instruido y apasionado por su ideal, que siempre desea desarrollarse, no encontrará allí nada interesante para él una y otra vez, lo que al final le conducirá a la apatía y a alejarse de la organización. Esto afecta en mayor medida a los camaradas con mayor nivel de conciencia de clase. En cuanto a los camaradas “de a pie”, se traduce en que dejan de leer el periódico por completo: no les atrae ni el fondo ni la forma. Como resultado, se crea una situación en la que no se integran en las organizaciones propiamente como comunistas, sino que se limitan a realizar labores mecánicas de distribución del periódico y de gestión de flujos de personas.

  • Desperdicia el tiempo incluso de aquellos comunistas a los que se ha logrado atraer, afianzar e integrar en el trabajo; con la catastrófica escasez actual de comunistas instruidos, obligarles a dedicarse a la simple compilación de la prensa burguesa es el colmo del despilfarro.

  • No permite desarrollar la teoría marxista aplicada a las condiciones modernas, puesto que en el periódico ni siquiera hay secciones previstas para presentar los resultados de investigaciones independientes o, al menos, un metaanálisis de las investigaciones marxistas-legales y burguesas ya existentes. En general, este trabajo apenas se realiza, ya que la mayor parte del tiempo de los cuadros está absorbido por operaciones puramente mecánicas (recopilación de recortes, distribución del periódico, etc.). Además, este enfoque no contempla los debates ni el intercambio de experiencias con otras corrientes internacionalistas, lo que en última instancia conduce a la degradación teórica de los activistas.

  • La tarea de restaurar el hilo roto de la escuela marxista solo se resuelve en una medida mínima y francamente insuficiente: a este tema se dedica una proporción insignificante de las publicaciones, a pesar de que el trabajo por hacer es un terreno virgen. Mientras tanto, la redacción prefiere ocupar a sus autores en la tarea de compilar notas periodísticas coyunturales de los medios burgueses sobre beneficios, burbujas financieras y deudas, que dejarán de ser relevantes, en el mejor de los casos, en unos meses (si no semanas o incluso días). Es decir, no estamos hablando de investigaciones más o menos profundas que conservarían su utilidad al menos durante algunos años.

La forma y el contenido son inseparables, están interconectados dialécticamente. Una forma no revolucionaria no puede llenarse de un contenido revolucionario.

Hizo falta tiempo para comprender todo esto. ¿Fue demasiado tiempo? Quizás a ello contribuyó, entre otras cosas, el hecho de que nuestra actividad en Rusia fuera fundamentalmente autónoma. La mayor integración en el trabajo de Lotta Comunista que se produjo con el estallido de la guerra ruso-ucraniana aceleró nuestra comprensión de las diferencias en nuestros enfoques y métodos.

La ruptura con los métodos mecanicistas del pasado marca para nuestra organización el inicio de una nueva etapa. Dejando atrás un cuarto de siglo de ilusiones y formalismo organizativo, continuamos nuestra lucha a un nivel cualitativamente distinto. A partir de ahora, todas nuestras fuerzas y recursos estarán subordinados al cumplimiento de nuestras verdaderas tareas: la selección intransigente y la formación marxista de los cuadros revolucionarios, y el desarrollo de la teoría comunista aplicada a las condiciones contemporáneas. A partir de ahora, nuestra forma estará indisolublemente ligada a nuestro contenido revolucionario.

Marzo de 2026.

Footnotes

  1. - “Sobre el movimiento obrero y el periódico obrero”, en “Delo rabochij”. 2002. Noviembre. N.º 1. Pág. 1.

  2. - Mélnikova, N. “La región de Kírov: en julio de 1998”, en Instituto Internacional de Estudios Humanitarios y Políticos. Monitoreo político. URL: http://www.igpi.ru/monitoring/1047645476/1998/0798/43.html.

  3. - Hemos dedicado varias de nuestras publicaciones a esta particularidad del sistema político ruso. «Aclaremos a qué nos referimos: con el surgimiento de “Rusia Unida”, a pesar de la existencia formal del multipartidismo, la síntesis de intereses, la renovación de la línea política y de la composición de los cuadros de la clase dominante rusa se producen, de facto, en el seno de este partido; todos los demás, en el mejor de los casos, expresan los intereses minoritarios de algunos grupos de la burguesía y, por lo tanto, juegan en el escenario parlamentario el papel secundario de guarnición a elegir para el plato principal. Su función se limita a recoger los votos de los descontentos, creando la ilusión de que existe una alternativa. Es precisamente a este sistema de partidos políticos, que ha confirmado su vitalidad en las últimas elecciones parlamentarias, al que llamamos de partido y medio» (“El vacío del parlamentarismo”, en “Proletarski internatsionalizm”. 2016. Octubre. N.º 26).

    Además, la descripción de este fenómeno se puede encontrar en los artículos “La realidad social y la tempestad en un vaso de agua electoral” (Proletarski internatsionalizm N.º 62, octubre de 2019), “Las ilusiones de la clase dominante y las realidades del imperialismo ruso (I)” (Proletarski internatsionalizm N.º 82, junio de 2021), “Las revoluciones de colores y la democracia soberana” (Proletarski internatsionalizm N.º 104, mayo de 2023) y “El retraso histórico de la reestructuración” (Proletarski internatsionalizm N.º 122, noviembre de 2024).

  4. - Clásica película de URSS.

  5. - Komsa. 1998. Junio. N.º 1. Pág. 1.

  6. - Ibíd.

  7. - “Tres vías para el ‘Movimiento’”. URL: https://www.oocities.org/marxparty/lpp/lp6/tusovka.htm.

  8. - Salnikov, S. “La ida a la fábrica”, en Agencia de Información Sociopolítica. Boletín N.º 1(49). 2000. Febrero. URL: http://libelli.ru/works/aspi-49.htm.

  9. - En el original ruso se utiliza el término coloquial shabashka (шабашка). Su análogo más exacto en el mundo hispanohablante (especialmente en Sudamérica) es la palabra changa: un trabajo informal, temporal y esporádico, que transmite a la perfección la atmósfera del trabajo precario y de supervivencia propia de la Rusia de los años 90.

  10. - De jvatat — agarrar/arrebatar.

  11. - Salnikov, S. “La clase obrera de Kírov: tendencias recientes y perspectivas de lucha”, en Agencia de Información Sociopolítica. Boletín N.º 1(49). 2000. Febrero. URL: http://libelli.ru/works/aspi-49.htm.

  12. - Minin, S. “El socialismo policial de Zubátov ‘al estilo de mayo’”, en Left.ru. 2000. 25 de septiembre. N.º 3 (3). URL: https://left.ru/2000/3/mai.html.

  13. - A finales de 2005.

  14. - Véanse los números del periódico Delo rabochij 1 (noviembre de 2000), 1(2) (enero de 2001), 3(4) (abril de 2001), 4(5) (abril de 2001).

  15. - Así, en una de las sesiones de la Duma Regional de Kírov, el presidente de la Duma se dirigió al diputado S. Salnikov con las siguientes palabras: «¡Cese la agitación política entre los muros de la Duma Regional, este no es lugar para ello!» (véase la octavilla: “El fantasma de la revolución mundial visitó a las autoridades de Kírov”, publicada en septiembre de 2000).

  16. - “Análisis de clase de la sociedad y perspectivas de superación del multipartidismo comunista en Rusia”, en Komsa. 1998. Agosto. N.º 3 (3). Pág. 6.

  17. - “Al diablo con el ejército…”, en Komsa. 1999. Marzo. N.º 1 (4). Pág. 3.

  18. - “Un espejo para el héroe”, en Komsa. 1999. Marzo. N.º 1 (4). Pág. 3.

  19. - “Sobre el movimiento obrero y el periódico obrero”, en Delo rabochij. 2002. Noviembre. N.º 1. Pág. 1.

  20. - Partido Comunista Unificado de Rusia. El nombre del partido se emplea de forma convencional.

  21. - “Análisis de clase de la sociedad y perspectivas de superación del multipartidismo comunista en Rusia”, en Komsa. 1998. Agosto. N.º 3 (3). Pág. 6.

  22. - Ibíd.

  23. - En la década de 1990.

  24. - Tras la reconversión de la segunda mitad de la década de 1980.

  25. - La región de Kírov, cuyo 60 % de la industria correspondía en aquel momento a empresas de defensa (industria armamentística).

  26. - Salnikov, S. 2Por qué en Kírov no van a la huelga. Pensamientos en voz alta”, en Left.ru. 2000. 2 de octubre. N.º 4 (4). URL: https://left.ru/2000/4/PochemuKirov.htm.

  27. - Marx, K. “Los debates sobre la Ley acerca del Robo de Leña”, en K. Marx y F. Engels. Obras completas. 2.ª ed. rusa Vol. 1. Pág. 159.

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